9-9-2023 TELEFÓNICA

¿Y quién manda en Telefónica?. ¿De verdad?. Pues pienso que el presidente Alvarez Pallete, conjuntamente con la Caixa y el BBVA. En total no llegan al 10%. Claro que en el consejo, nominalmente solo aparecen dos consejeros «dominicales», esto es representando al «capital». Aparecen luego nueve, «independientes», dos «externos» y dos «ejecutivos».

 

¿Y como se entiende esta composición del consejo?. Pues si practicamente el 90% del capital se halla en Bolsa, repartido entre accionistas «institucionales» y particulares «retail», los independientes más los externos, se supone,- y debe suponerse bien- que representan a un porcentaje tan importante de socios, como es este 90%.

 

¿Y quién ha nombrado a estos consejeros?. Esta es una buena pregunta. O quién les ha propuesto. Porque uno debe imaginar que al presidente Alvarez y a los «dominicales» interesa que el consejo funcione con la mayor fluidez y eficacia, sin intereses contrapuestos. Vamos a contestar a esta pregunta, casi con un punto de querida ingenuidad, señalando que se busca el consenso entre los interlocutores que tienen ya una relación más histórica con la compañía. Y que poseen unos paquetes importantes de acciones.

 

Y con esta situación aterriza STC, esto es la compañía saudita de telecomunicaciones. Habrán profundizado mínimamente en la estructura accionarial de la sociedad y llegado a la conclusión que no existen accionistas claros de control, con un porcentaje tan elevado de acciones en manos de accionistas digamos «pasivos», tal como se comportan habitualmente los institucionales, «fondos de pensiones» y demás entidades semejantes. Y con estos datos y cifras de balance alentadoras, habrán considerado que valía la pena apostar por Telefónica y llegar practicamente al 10% de su capital.

 

Y el Gobierno se ha rasgado las vestiduras. Aunque no lo hizo con Endesa que se fue a los italianos. En el caso actual ha esgrimido el carácter estratégico de la compañía,- que lo tiene- y ya ha dicho que se lo van a pensar,- y mucho- antes de dar el visto bueno a la operación.

 

Y las alternativas son dos. O bien el Estado dice que no a los saudies, con las consecuencias que ello puede tener en el negocio de petróleo, de barcos y otras materias, que tenemos con estos señores, o bien empieza a comprar acciones para llegar a un 15 o 20%. Algo semejante a Indra.

 

Ah, existe otra salida. Si la queremos llamar así. Y es que el gobierno diga que sí. En este caso con un 10%, por mucho que digan que van a abstenerse, a medio y largo plazo el control de los saudies va a ser inevitable.

 

Y si no al tiempo. Otro día podemos hablar de qué modo.

 

9 de septiembre de 2023